Qué es la franquicia
Es la cantidad que asumes tú antes de que la aseguradora empiece a cubrir un siniestro, o el porcentaje del coste total que corre de tu cuenta en cada intervención. Puede ser una cantidad fija por siniestro (por ejemplo, los primeros 50 €), un porcentaje de copago (por ejemplo, tú pagas el 20% y la aseguradora el 80%), o una combinación de ambas.
La relación entre franquicia y precio de la prima
Es una relación inversa: cuanto más alta es la franquicia que aceptas asumir, menor suele ser la prima mensual, porque transfieres más riesgo económico a tu propio bolsillo. Es el mismo principio que en los seguros de coche o de hogar.
Cómo elegir la franquicia adecuada
Si tu prioridad es una cuota mensual baja y puedes asumir un desembolso puntual mayor en caso de siniestro, una franquicia más alta tiene sentido. Si prefieres previsibilidad total del gasto y no quieres sorpresas, una franquicia baja o un copago reducido, aunque cueste algo más al mes, puede ser la opción más tranquila.
Un ejemplo práctico
Con una franquicia del 20% y una factura veterinaria de 1.000 €, pagarías 200 € y la aseguradora cubriría 800 €. Con un copago único fijo de 45 € (como el de algunas pólizas de reembolso al 100%), pagarías solo esos 45 € con independencia del importe total de la factura, hasta el límite anual contratado.
Compara franquicias y copagos reales
No todas las aseguradoras estructuran la franquicia igual: compáralas antes de decidir.
Ver comparativa 2026 →Preguntas frecuentes
¿La franquicia se paga siempre, incluso en RC?
La responsabilidad civil no suele tener franquicia para el tercero perjudicado; la franquicia es más habitual en las coberturas de accidentes y enfermedad de tu propia mascota.
¿Puedo cambiar la franquicia después de contratar?
Depende de la aseguradora; algunas permiten ajustarla en la renovación anual, lo que puede ser una forma de reducir la prima si tu situación económica cambia.
Este artículo tiene fines informativos y no constituye asesoramiento financiero, legal ni veterinario. Verifica siempre las condiciones particulares de la póliza y, ante cualquier duda legal o fiscal, consulta fuentes oficiales o a un profesional colegiado.